CUESTA DE MIRANDA, NEXO DEL FAMATINA

 CUESTA DE MIRANDA

Detrás de su historia y con todo lo que vialmente significa la Ruta Nacional 40, la comunicación salva a las comunidades del olvido y de la desaparición.



Durante la Era Primaria, Periodos Carbonífero y Pérmico, se producen las acumulaciones sedimentarias sucesivas y paralelas producto de cenizas volcánicas, tormentas de arena y otros factores, en una conformación geológica distinta de los continentes que hoy conocemos. Ese paquete de tierras compactadas desde hace más de 300 millones de años, fue recibiendo sucesivas cargas hasta que unos 70 millones de años atrás, con la elevación de la Cordillera de los Andes, se fracturó, se mezcló, en partes emergió y en otras se hundió. Cambios más, cambios menos, es el origen de los montículos rojizos que emergen en la Cuesta de Miranda.


De norte a sur, dos formaciones del Sistema del Famatina, se destacan: El Famatina propiamente dicho, al norte y la Sierra de Sañogasta, al Sud, separadas por un abra natural donde corre el Río Miranda. Sobre ambas márgenes del río, se encuentran grandes bloques de granito cargados de estos sedimentos donde predomina el óxido de hierro rojizo. Al ser éste de poca ley por estar mezclado con otros minerales, ostenta distintos tonos rojizos, desde el morado, el rojo, hasta el anaranjado.

El río se origina en los permafrost del Famatina, por deshielo. Desde las cumbres del Famatina. General Belgrano (6250msnm) Alto Blanco (5400 msnm) e Indarguás, se desplaza, se insume, aparece nuevamente, hasta llegar al fondo de los cañadones con un importante caudal de agua transparente y fresca que dará vida al consumo y regadío de varios distritos como Miranda, Guanchin, Sañogasta y Nonogasta, por el sector sur.
La geografía fracturada, por leyes físicas, da paso al viento a presión, con cambios barométricos y lluvias más frecuentes, nevadas en invierno, en menor medida, por la evaporación del río; facilita el crecimiento de la vegetación, verde que se suma al rojo y gris de las piedras. Es habitual encontrar sus piedras tapizadas de chaguares cuya floración es color salmón, jarillas, pus pus, algarrobos centenarios y el emblema del camino, los cardones, que en época de floración impactan por el manto blanco que los cubre. De igual modo la avifauna es variada, siendo posible avistar águilas, cóndores, halcones, benteveos, volantineros, etc. También las rocas son hábitat de chinchillones, zorros, cuises, etc.Antes de ser la Cuesta de Miranda, esta quebrada. representaba el lugar más apto para la conexión de las distintas comunidades ubicadas en los distintos Valles del Famatina.
Ya durante el dominio Incaico, se presenta como parte del Inca Qhapac Nan de la gran red vial. Cabe preguntarse por qué los vestigios de camino Inca de Miranda no fueron en la declaración de Patrimonio de la Humanidad de UNESCO, Olvides casuales:
Durante la conquista, los Alzamientos Calchaquíes (1630 en adelante), tienen crónicas épicas, como el destierro de los Guandacoles desde el Oeste hacia la zona de Plaza Vieja en Famatina, o la traída de la imagen de Santa Clara que quedó en Los Sarmientos y su destino era el fuerte de San José de Michuan. La imagen de San Vicente Ferrer y varias otras, entraron desde Chile y llegaron por el paso de Miranda.

Muchos minerales y proveedurías fueron llevadas a San Juan y Mendoza para el Ejército de San Martin. Es también conocida como Ruta Sanmartiniana por el paso del ejército libertador a cargo de los Coroneles Francisco Zelada y Nicolás Dávila (1817).

Donde este camino toma trascendencia histórica es durante la lucha de los Caudillos. Tanto Facundo Quiroga, como el Chacho Peñaloza y Felipe Varela, utilizaron este paso por cuestiones estratégicas. A punto tal que Varela dejó bautizada una quebrada como "La Pelea" (hoy inicio de Cuesta de Miranda), donde se batió y venció al Cnel. José M. Linares (1867).



El paso de la Quebrada de Miranda fue muy importante mientras la economía del oeste riojano estaba vinculada a la venta de ganado en pie hacia Chile. La zona de Fiambalá, en Catamarca, Rodeo en San Juan como Vinchina y Jagüé en La Rioja, abastecían una importante demanda de carne que se originaba en las minas chilenas adyacentes a Copiapó, al punto que Sarmiento hizo construir los refugios en la Laguna Brava, para facilitar este comercio. El ganado al oeste riojano se traía desde varios lugares, algunos circulaban por este paso. En relatos de baqueanos. cuentan cómo los arrieros dejaron marcadas piedras de esta zona de Miranda, con mensajes en clave para los otros que los procedían; así manejar los tiempos y especular con el mercado de ganado chileno.


El advenimiento del Ferrocarril del Norte a Nonogasta en el año 1898, punto cercano con la Cuesta, dinamizó este comercio. No en vano esta estación estaba llena de corrales, pues el tren permitía traer ganado de mejor calidad desde la pampa húmeda. Por entonces, los arreos a Chile se iniciaban en esta estación que se llenaba de arrieros y fogones por momentos esperando el tren y por momentos organizando la tropa. Desde Nonogasta hacia Miranda, pasar por el Puerto Alegre para hacer noche y continuar hacia Villa Castelli, Jagüé y Chile.


Los mataderos chilenos comenzaron a ofrecer un nuevo producto derivado: el cuero. Entonces los arreos comenzaron a comerciar con distintas mercaderías desde y hacia ambos lados de la cordillera.


Un inmigrante árabe estableció su empresa al lado de la estación de tren, asi salaba los cueros y los enviaba a la gran urbe para la venta: don Amin Yoma.


No es difícil suponer el crecimiento de todas estas economías más la llegada del automóvil, que generaron una gran exigencia por la traza de un camino verdadero y no una huella de ganado. Favoreció esta coyuntura, la llegada de Hipólito Irigoyen a la presidencia con un riojano como vicepresidente: Pelagio B. Luna, Se pudo aventurar el proyecto de construcción de una obra temeraria, dado las condiciones tecnológicas del principio del siglo XX. Las políticas inmigratorias habían hecho llegar varios extranjeros croatas y yugoslavos, muchos de ellos picapedreros. También se cuenta que el vicepresidente envió un centenar de presos a purgar sus condenas trabajando en la construcción del nuevo camino de cornisa.


La obra quedó a cargo de un ingeniero especialista en caminos de los Alpes, Vicente Bolloli a quien le demandó diez años pues se hacia literalmente a pico y pala. Desde 1918 a 1928, con muchas bajas (algunas aún grabadas en las piedras) por lo escarpado del camino, se logró una traza espectacular. Tomando nuevos puntos, siguiendo parte de los caminos del inca, las huellas de arreos, etc. Bolloli logró un camino parapetado con piedras talladas, con pendientes suaves y perfectamente integrado al paisaje.


Fue esta la Cuesta de Miranda que durante muchos años sirvió de paso y nexo a los dos valles con anécdotas de todo tipo. Una personalidad reconocida de Chilecito, el Dr. Olivares, cruzaba por el camino Inca, antes de la primer ruta, siendo niño junto a otros pequeños en mula y a cargo de un arriero de confianza, para, desde Nonogasta, tomar el tren e ir a estudiar. Cuentan su familia que por momentos debían parar y hacer fogones para no perecer helados ante las bajas temperaturas de estas alturas. Ya mayor, Honorio Olivares terminó siendo Doctor en medicina. Con el nuevo camino empezaron a transitar los primeros camiones y colectivos, siendo los choferes embajadores como Don Cerezo, Don José Muñoz y muchos otros, que trasladaban hasta los féretros en los techos cuando era necesario. El correo pasaba una vez a la semana a cargo de don Vicente Lujan, quien hizo la gruta de la Virgen de Lujan en el Bordo de los 2020.


Se conformó un intercambio de mercaderías, la uva de Villa Unión era requerida en Chilecito, los cueros hicieron crecer la industria de Nonogasta, el mítico curandero Don Pancho de la Cuchilla atendía cerca de Puerto Alegre, También el comercio desde el tren hacia todo el Bermejo, accediendo más fácilmente a mercaderías de todo tipo, Nadie olvida las carreras del GP Turismo de Carretera con las suecas de Mercedes Benz, allá por los '70, la carrera de bicis más famosa "la doble Villa Unión", etc.


La vorågine de la modernidad fue dejando obsoleto este camino, que pese a muchos parches y remiendos, se volvía hasta peligroso. en épocas de lluvia, nieve o viento. Administrativamente temores infundados o mezquindades de gobernantes, hicieron que durante muchos años la construcción de la nueva cuesta fuera una utopía. No pocos sospechan acciones deliberadas para que no se concluyera como también los vaivenes de nuestra economía, hizo que varios intentos fracasaran. Pero finalmente, la voluntad y la decisión hicieron que otra vez la gran necesidad de interconexión, ahora basada en el turismo de casi las mismas localidades, la obra se incluyera entre las prioridades presupuestarias de la nación. Un viejo anhelo de distintos sectores, gestionado con tozudez por el sector político y fuerzas vivas, ayudaron a concretar la acertada decisión del gobierno nacional. Asi se pudo lograr que en los últimos 8 años, en distintas etapas, se pudiera concluir con un 95% de este ansiado camino.


La nueva obra se presenta como una maravilla de la ingenieria vial, con parte del camino como un balcón (vigas en voladizo). Puede verse también la creación de muchos metros de cerro de hormigón armado como aperturas de cerros con voladuras para acceder a espacios antes no imaginados.


Y un importante agregado a esta faraónica construcción del hombre, que medida en dinero es costosisima, analizada en maquinaria y tecnología, contó con lo más moderno, merituada desde lo político.


Pero hay un análisis que supera toda cifra y especulación. Los Valles del Famatina albergan comunidades ancestrales, muchas de ellas haciendo patria por las lejanías con los grandes centros urbanos. No son un número grande, no son una economía gigante, tampoco muchos votantes si se comparan con una gran ciudad. Pero son parte de nuestra patria, son idiosincrasias riojanas, sufridas, esforzadas, con carencias. Lugares sin hospitales o con centros de salud muy sencillos, pueblitos de una belleza increíble donde se mantiene la identidad cultural riojana, donde está la semilla. sin alterar del ADN nativo. Esta Cuesta de Miranda, vuelve a conectarnos, promueve esa sinergia propia de sabernos hijos de la misma tierra, nos junta en un "común de comunidad" a Villa Castelli con Famatina, a Vichigasta con Vinchina o a Jagüé con Nonogasta. Villa Unión con Chilecito, San Isidro con Sañogasta o Pagancillo con Guanchin y así. Facilita que las familias vuelvan a juntarse, a festejarse, a hacer un duelo, a ayudarse, Guarda su historia en las hornacinas del Bordo Atravesado, en la piedra de Bolloli y en la Virgen de Luján.


Todo lo antedicho no cabe en números, es inestimable para el cálculo de la "matemática del egoismo" (JVG). La Nueva Cuesta de Miranda representa hoy el nuevo nudo articular de la Provincia de La Rioja, es la bisagra de la región de Cuyo con el NOA, refunda la economia de una provincia a partir de nuevos corredores productivos, turísticos y sociales. Festejémosla como corresponde en nuestro tricentenario. 


Autor: Poly Badoul

2015


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